ABRIL 2011

 

 

Fazal Abbas – Karachi / Pakistán

 

¿En qué medida nuestro libre albedrío es realmente libre en el concepto de destino?


La vida es un flujo de acontecimientos y en todo momento a lo largo de este proceso, las posibilidades que nos ofrece pueden ser aceptadas o rechazadas. Estos acontecimientos nunca son idénticos, sino que tienen todos algo en común ya que todos los acontecimientos muestran una cierta continuidad. Entonces podemos decir que la vida crea a la vez el cambio y la continuidad y que la transición de un acontecimiento abre paso a la elección. Podemos quedarnos con algunos elementos y descartar otros tantos. A través de esta sucesión constante de decisiones podremos desarrollarnos y construir nuestro libre albedrío. Por lo tanto, la suerte no nos obliga a nada, puesto que destruiría nuestra libertad y nuestra autenticidad. Por el contrario, el destino nos invita permanentemente al autodesarrollo y a la realización de nosotros mismos.

 


 

Giovanni Pugliesi – Palermo, Sicilia / Italia

 

¿Qué entiende usted por Amor Universal?

 

Es fácil de decir la palabra amor y a menudo la encontramos en contextos totalmente diferentes. Si bien podemos encontrar rastros del amor universal en esta palabra, generalmente se trata de una fuerza que deriva de un nivel intelectual y afectivo y no del amor generado desde nuestra más profunda esencia. Mientras nuestra visión se limite al nivel de la materia, nuestro concepto del amor seguirá siendo limitado y no tenemos otra opción que actuar de manera egoísta. Por ejemplo, podemos sentir amor por nuestra familia y sacrificarnos para que nuestros hijos gocen de una buena salud, pero sin preocuparnos de los hijos de los demás que padecen de desnutrición o que sufren malos tratos. Sólo en el momento en el que nuestra visión de la vida se eleva a un nivel espiritual, el amor podrá superar el nivel de la materia y podremos ser conscientes del amor universal. La particularidad de este amor es la de brindarnos la voluntad de ayudar a que todos quienes nos rodean alcancen su realización personal. Se trata de un amor que nos hace entender que cuanto más amor sintamos por las demás criaturas, tanto humanas, animales o vegetales, tanto más seremos capaces de amarnos a nosotros mismos.

 



Brahim Chkiri – Marrakech / Marruecos

 

¿Qué opina sobre la idea de crear una adaptación cinematográfica de su primera novela? Y, en su opinión ¿cuál de estos dos medios, película o libro, invitaría más a la reflexión?

 

Me alegraría mucho si se pudiera crear una adaptación cinematográfica siempre y cuando se respeten y se valoren los mensajes que se transmiten en el libro. Considero que la narración literaria y la narración cinematográfica son medios igualmente válidos para la reflexión. La diferencia podría residir en que la novela estimula más la imaginación del lector. En cambio, el cine propone sus imágenes a la imaginación. Comparar el uno con el otro sería una cuestión de apreciación subjetiva. Sin embargo, este ejemplo es muy interesante ya que podría ayudarnos para saber mejor cuál forma artística nos estimula más a plantearnos interrogantes y a la reflexión. El objetivo de esta comparación no se trataría entonces de definir cuál medio es mejor, si la película o el libro, sino descubrir antes si somos lectores o espectadores.

 


 

Joan Hayes – Londres / Inglaterra

 

¿En qué medida nuestro libre albedrío es realmente libre en el concepto de destino?

 

La vida es un flujo de acontecimientos y en todo momento a lo largo de este proceso, las posibilidades que nos ofrece pueden ser aceptadas o rechazadas. Estos acontecimientos nunca son idénticos, sino que tienen todos algo en común ya que todos los acontecimientos muestran una cierta continuidad. Entonces podemos decir que la vida crea a la vez el cambio y la continuidad y que la transición de un acontecimiento abre paso a la elección. Podemos quedarnos con algunos elementos y descartar otros tantos. A través de esta sucesión perenne de decisiones podremos desarrollarnos y construir nuestro libre albedrío. Por lo tanto, la suerte no nos obliga a nada, puesto que destruiría nuestra libertad y nuestra autenticidad. Por el contrario, el destino nos invita permanentemente al autodesarrollo y a la realización de nosotros mismos.