ABRIL 2013

 

 

Zanthe Georgiades- La Canea / Grecia


¿Por qué existe tanta violencia en el mundo?

 

La violencia en el mundo es el resultado de nuestra tendencia a formar grupos, ya sean nacionales, religiosos, étnicos o de cualquier otra índole. Sus bases se sientan sobre diferencias imaginarias para que los grupos más restringidos puedan apropiarse de los poderes. Defender tales diferencias es la causa principal de la violencia ya que cada grupo se define a partir de las diferencias que crea.

 


 

Pedro González - Ciudad Guayana / Venezuela


Leí con gran admiración su libro en el que abundan los diálogos. ¿En su opinión, cuál es el secreto para lograr un buen diálogo?

 

Un buen diálogo se define por medio de un sentimiento de buena voluntad por parte de los interlocutores. La voluntad de hacer prevalecer la verdad ante todo. El verdadero deseo de aprender se manifiesta cuando el interlocutor opta por hacerse invisible. Cuando el deseo de humildad se hace eco en los interlocutores, ya no queda emisor ni receptor, tan sólo observación, sin opiniones ni conclusiones. Tan sólo dos espíritus que intentan desvelar de forma conjunta lo que es justo y verdadero.

 


 

Christian Dufour - Namur / Bélgica


Podemos notar una marcada preferencia en sus escritos más por el pensamiento intuitivo que por el pensamiento intelectual. Pero, ¿no es acaso gracias al intelecto humano que hemos logrado el estado de consciencia que conocemos actualmente?

 

Siempre y cuando el pensamiento se considere una herramienta de exploración, haremos uso de él de forma correcta. Cuando lo utilizamos como única herramienta de criterio, es ahí cuando creamos divisiones. Tales divisiones automáticamente generan futuros conflictos ya que a partir del momento en el que dejamos que nuestros prejuicios prevalezcan creamos una dualidad. Quien persiga su propia evolución de consciencia, debería poder explorarla con grandeza de espíritu. Debería poder escuchar y tomar en cuenta todas las opiniones sin rechazarlas ni aceptarlas. Cuando tratamos de defender un punto de vista específico, basado en nuestro intelecto adquirido antes de comenzar nuestra exploración, ésta última no tendrá sentido alguno y no se podrá alcanzar ningún tipo de evolución de consciencia.

 


 

NanakoTakahashi - Nagoya / Japón


¿Somos libres cuando elegimos?

 

Cada toma de consciencia nos libera un poco más. Cuando somos conscientes de aquello que somos realmente, más allá de nuestros pensamientos, emociones y, sobre todo, de nuestro pasado al que nos hayamos aprisionados, percibimos el mundo exterior con más claridad así como también la violencia que nos rodea y el amor omnipresente. Nuestras elecciones se encuentran entonces menos influidas por nuestra personalidad y nuestros deseos primitivos. El libre albedrío equivaldría a ser más una conquista progresiva de la autonomía de elegir que un estado estable e inamovible.