AGOSTO 2010

 

 

Melvin Bakandika – Toronto / Canadá


¿Cree que la personalidad que heredamos al nacer podría modificarse?


Tenemos la costumbre de ver la personalidad de una persona como algo permanente. Se cree que los seres humanos tienen personalidades y comportamientos que se pueden reconocer y que a menudo no sufren ningún tipo de cambio. Pero esta visión podría ser errónea, puesto que si los seres fueran realmente inalterables, toda evolución espiritual sería imposible. Por el contrario, las posibilidades de cambio de nuestras personalidades son ilimitadas. Nuestra personalidad, así como todos los demás aspectos individuales, depende también de las circunstancias a las cuales está expuesta. Sabemos que cualquier cosa se transforma en el momento en que cambian las condiciones de las que depende. La esencia misma de nuestro ser es que somos un conjunto de costumbres en evolución perpetua. Cada vez que actuamos de manera consciente, se intensifica una intención bien precisa y cada vez que nos resistimos a la tentación de un acto, esta tendencia se debilita. De esta manera, vemos que nuestro carácter se transforma continuamente.

 


 

Gaby Valenzuela – Chicago / Illinois / Estados Unidos


¿Qué piensa del gran número de libros que versan sobre el desarrollo personal?

 

Digamos que no puedo comentar mucho al respecto. En primer lugar, porque he leído muy pocos. Además, aunque este tipo de obras pueden serle útiles a algunos, me parece que buscan más un bienestar que la verdad, una suerte de felicidad ilusoria en vez del conocimiento. Quizás haya quienes comparta sus puntos de vistas pero, en lo que a mí respecta, más vale una verdad que duela que una ilusión que nos haga sentir bien. La verdadera felicidad es para mí una felicidad dentro del marco del concomiendo y sólo podremos alcanzarla a través de un ejercicio de reflexión sobre las cosas verdaderas. No me preocupo mucho ni por las teorías ni por los conceptos. Escribo sólo a partir de mis observaciones personales. Lo que escribo quizás ya otros lo hayan dicho antes que yo, sin embargo descubro estas verdades por mí mismo y este descubrimiento que hacemos por nosotros mismos es lo que le aconsejo a todos.

 


 

Emin Cubuk – Estambul / Turquía


¿Cómo podemos liberarnos de nuestros condicionamientos si están grabados en nuestra memoria?

 

Nuestro pensamiento reacciona sólo desde el contenido de nuestra memoria, desde una parte condicionada de nuestra consciencia. Esto quiere decir que el pasado crea cada pensamiento y que ninguno de ellos puede ser realmente nuevo. También este pensamiento podría ser el resultado de la suma de dos pensamientos diferentes en los que nadie había pensado antes, sin embargo este pensamiento sólo puede surgir del pasado y por lo tanto de nuestro condicionamiento. Algo nuevo puede nacer realmente sólo si se llegamos a deshacernos del contenido del pasado. Esto no quiere decir que este contenido desaparecerá de nuestra consciencia, sino que simplemente no la adormecerá. Tal potencial de perspicacia o de clarividencia es lo que denominamos intuición. La mayoría de nosotros no valora lo suficiente este potencial. Muchos de nosotros están tan aferrados a sus modos de pensamiento que se cierran frente a otro modo de observación y de percepción. Esta es la razón por la que preservan el pasado y por lo tanto su condicionamiento.

 


 

Sylvie Frasca – Aosta / Italia


¿La espiritualidad es algo que podemos experimentar o se trata de un ejercicio intelectual?


Si bien la comprensión intelectual no puede remplazarse por una toma de consciencia, a su vez una toma de consciencia sin una forma intelectual apropiada podría engañarnos. Es importante saber que el camino espiritual es también un camino de conocimientos. Un camino por el que nos percatamos de que el mundo es un gran rompecabezas cuyas piezas encajan de forma perfecta, que se trata de una medida que por razones prácticas descomponemos en piezas por medio de nuestra lengua y de nuestro pensamiento. Pero en lo absoluto existen piezas desencajadas. El mundo es una gran corriente de energía y nosotros somos una de sus piezas integrantes. Si lo vemos de esta manera podremos liberarnos de nuestras necesidades superficiales y emplear nuestra energía en los objetivos de orden superior, tanto en el plano intelectual como en el espiritual.

 


 

Ben Bredo – Maastricht / Países Bajos


¿Cual es su opinión respecto a la relación entre las emociones negativas y el ego?


Las emociones negativas están asociadas a la ambición, al apego, al odio, al orgullo, a la envidia y a otros factores mentales que conforman nuestro ego. Un ego con el que nos identificamos y que queremos proteger a todo coste. El apego a nuestro ego es un hecho, pero el ego en sí no existe realmente. No podemos hallarlo en ninguna parte y no se trata de ningún ente, sin embargo nos impide reconocer la realidad de las cosas. Esta ignorancia es entonces la causa de nuestras emociones negativas. Crea una ruptura entre «nosotros» y «los demás». Al alternarse las atracciones y las repulsiones se produce una corriente de pensamientos y de emociones perturbadores. Tales pensamientos y emociones se materializan en palabras y en actos en el que se involucra nuestro sufrimiento. Por este motivo, cuando descubrimos que el ego no es nada más que el fruto de nuestra imaginación, sentimos un extraordinario proceso liberador.

 


 

Ewa Chambovey – Ginebra / Suiza


¿Cuál sería la creencia o el camino que le sugeriría a alguien que quisiera evolucionar espiritualmente?


No existe una única creencia o un único camino válido para lograrlo. Si esto se supiese la humanidad se hubiera ahorrado tanto sufrimiento y tanta tragedia. Cada uno de nosotros emprende su propio camino espiritual desde el punto en el que él o ella se encuentra, con su personalidad, sus capacidades, su potencial intelectual y sus propios principios. Todos podemos acceder a un camino que nos permita poner en tela de juicio nuestra manera de pensar y liberarnos progresivamente de nuestro ego. Un camino en el que podemos percibir la verdadera esencia de nuestra sensibilidad. Para todos aquellos que quieran avanzar y evolucionar por la vía espiritual, su motivación consistirá en querer cambiar nuestro ser por completo con el objetivo de ayudar a los demás a liberarse del sufrimiento que les invade. Al adoptar esta actitud altruista, nos oponemos a nuestra indiferencia ante el sufrimiento ajeno. De esta manera nacerá el deseo de avanzar y de remediar tal indiferencia. Puesto que el camino espiritual que tomamos lo creamos nosotros mismos, este camino sólo puede ser único.

 


 

Srisuda Suksomklang – Korat / Tailandia


¿A quién o a quiénes considera como un ejemplo a seguir, ya sea una persona común o una celebridad?


Generalmente no le doy mucha importancia a la fama o a la reputación de una persona. Más bien fijo mi atención en su fuerza espiritual. Los sabios que he tenido la oportunidad de conocer, si es que puedo llamarles de esta manera, emanaban una tal fuerza natural que podía ser percibida por todos aquellos que estuvieran en contacto con ellos. Lo que me pareció excepcional de cada uno de ellos era que no podía percibirse ningún rastro de ego. Por ego entiendo el elemento que nos incita al egoísmo y al egocentrismo. La fuerza espiritual que esas personas irradiaban provenía de un profundo saber interior que les daba una serenidad, una libertad y una convicción impasibles.