AGOSTO 2011

 

 

Magali Muller – Bruselas / Bélgica


¿Se puede originar realmente el proceso de desconstrucción del ego en la sociedad moderna? Y ¿qué queda cuando sólo tenemos la ilusión de nuestra identidad?


De hecho, el proceso de desconstrucción del ego es opuesto a lo que nos enseñan y fomentan en la sociedad competitiva. Quiero subrayar que se trata precisamente de una desconstrucción y no de una destrucción del ego. Está claro que nuestro ego debe conservar un estado aparte que nos permita diferenciarnos y distinguir nuestras acciones. La desconstrucción del ego es ciertamente posible y se produce más veces de lo que pensamos. Este proceso se produce cada vez que descubrimos lo que no somos realmente y define nuestra esencia. La visión de lo que yace entre el "yo" y el "otro" nos conduce hacia un nuevo sentimiento de consciencia colectiva, menos cargado de nuestro propio interés. Cuando tal separación entre nosotros y los demás desaparece, obtenemos una actitud íntima, serena y altruista hacia el otro.

 


 

Ingrid Marn – Estocolmo / Suecia


¿Cómo sería para usted el verdadero artista?


Veo a un auténtico artista en todos aquellos y aquellas cuya ambición sea crear una obra en la que se comprima al mínimo la forma, la técnica, las reglas y las expectativas, de manera que se le dé una profundidad máxima al misterio. El verdadero artista busca sentir la realidad en su esencia y en su totalidad. Trabaja en su composición premeditada con una actitud libre y espontánea y sólo de esta manera puede sentirse inspirado de una manera completamente única.

 


 

Nicoleta Hancu – Bucarest / Rumania

 

Cada cultura trata de sobrevivir en esta era globalizada. ¿No es lógico que muchos impongan sus reglas para poder conservar su individualidad?

 

Una cultura debe considerarse como un elemento vivo, no estático. Una cultura es una visión de la vida que está en constante reconstrucción. Las culturas del futuro resultarán de las especificaciones más dignas de las culturas que hoy se abren al mundo. Las culturas que se encierran en sí mismas perecerán en su unicidad y en su deseo de aplicar sus normas como único criterio apropiado. Una cultura que se considere como la única norma está destinada a ahogarse en su egocentrismo. Más vale que se abra a las influencias que vienen de fuera, que se enriquezca de su diversidad y que comprenda que sobrevivir significa evolucionar bajo una nueva forma.

 


 

Ruel Chavez – Manila / Filipinas


Mucha gente deja a un lado la vida espiritual. Su mundo se limita a una sociedad mercantil y a una cultura gobernada por banalidades mediáticas. De ahí mi pregunta: ¿Cuál es el sentido de la vida?


Y ésta es una de las grandes preguntas existenciales. Mi respuesta probablemente abra nuevas interrogantes y me alegra que así sea. Cada individuo nace en un cierto contexto, en una época específica y en una cultura muy particular. Más allá de la situación en la que venimos al mundo, no dependemos completamente de las circunstancias. Si los contrastamos con ciertos acontecimientos, podremos ser conscientes de ellos y sentir que no tienen sentido. Entonces podrá nacer en nosotros el deseo de cambiar algunas cosas. Las ideas y los sueños que nos llegan en esos momentos y los valores que decidimos seguir luego pueden producir grandes cambios. De esta manera algunos acontecimientos les dan un nuevo sentido a nuestra situación. O mejor aún, de esta manera nuestra situación cobra un nuevo sentido a la luz de ciertos acontecimientos.