AGOSTO 2013

 

 

Priscilla Andrew - Baltimore / Maryland, EEUU


¿Escogemos nuestro propio camino? Y si nuestro destino ya está trazado, ¿cuál sería nuestra verdadera libertad?

 

Todos gozamos de una amplia gama de elecciones en nuestro camino, cuyas grandes vías se encuentran previamente trazadas. A esto le llamamos destino. La libertad de elección se nos ofrece cada vez que somos conscientes de una reacción por parte de nuestro ego. Este último, al ser nuestra reacción automática o, dicho de otra manera, nuestra prisión, no nos permite escoger libremente. La libre elección representa la capacidad de desaparecer para permitir que aparezca una inteligencia superior, una consciencia divina en esta dimensión física y bajo forma única de la que sólo nosotros somos capaces de lograrlo.

 


 

Emilio Ermilate - Bruselas / Bélgica


¿Cómo logra mantener su optimismo?

 

Creo ser ante todo realista, incluso si no me agrada considerablemente cualquier descripción conceptual de mi persona. Intento permanecer en sintonía con la realidad, lo que me ahorra numerosas falsas ideas, desilusiones y frustraciones. Por ejemplo, al estar convencido de que lo que habita mi cuerpo es inmortal no sucumbo ante el miedo a la muerte. Por el contrario, con alegría intento disfrutar plenamente del tiempo que tengo para vivir. En esta experiencia formidable que es vivir y sintiendo un profundo respeto por lo Divino trato de que sea el Amor quien se encargue de cada nuevo acontecimiento.

 


 

Dina Orlova - Samara / Rusia


¿Podemos escoger nuestros propios pensamientos?

 

Intente por un momento dejar aflorar cualquier pensamiento que considere su pensamiento, verá que le llegará a través de una reacción de su cerebro frente a un acontecimiento externo. No tenemos ningún control sobre el pensamiento que nos llega a la mente en ese momento, ni sobre el siguiente. Sólo podemos aceptarlo, percibirlo y finalmente interpretarlo. Ningún pensamiento, como tampoco ninguna emoción, es jamás realmente nuestro, simplemente nos llegan a la mente.