JULIO 2010

 

 

Lydia Vandenbalck – Lovaina / Bélgica

 

¿Podría describirnos en qué cree?

 

En primer lugar, parto del principio de que todo está estrechamente relacionado. Creo en que todo pertenece a un mismo conjunto. Que existe un orden que se extiende más allá de lo que percibimos día a día, una armonía oculta detrás de nuestra realidad sensorial.
En segundo lugar, estoy convencido de que podemos descubrir esta armonía a través de la fuerza única que es capaz de liberarnos de nuestros ciegos deseos derivados del egoísmo. Una fuerza que nos revela que si deseamos vivir plenamente nuestra vida, debemos sentir especial interés por todos los seres vivos, me refiero a la fuerza del Amor.
En tercer lugar, creo que en cada uno de nosotros yace una bondad mucho más grande de lo que podríamos remotamente imaginar. Que gracias a esta bondad podemos conferirle un sentido superior a nuestra existencia y poder acceder así a la realidad oculta del orden universal.

 


 

Lena Romanova – Auckland / Nueva Zelanda

 

¿De dónde proviene esta búsqueda de sabiduría? ¿Y por qué se ha interesado en la literatura?

 

La búsqueda de sabiduría es un tema que siempre me ha interesado. Esta búsqueda ha sido también mi guía durante mis viajes. Desde hace algunos años, trato de transmitir mis experiencias sobre esta búsqueda a través de la escritura. La literatura es el instrumento ideal que me permite expresarme sobre temas profundos. A través de mi imaginación trato siempre de crear un mundo en el que pueda alcanzar la sensibilidad del lector. La literatura me brinda la posibilidad de compartir mis ideas con personas de todas partes del mundo y le permite al lector poder ampliar su visión de ese mismo mundo.

 


 

Sandrine Duperray – París / Francia

 

Cuando habla del orden universal, ¿en qué lugar quedaría la casualidad o el azar?

 

El azar es la simple denominación de una situación que se produce de manera fortuita. Definimos así una situación que nos parece que ha sucedido por casualidad. La cuestión sería averiguar si estos acontecimientos son verdaderamente inesperados o son el resultado de circunstancias de las que no tenemos plena consciencia. Supongamos por ejemplo que nos encontramos un día «por casualidad». ¿Entenderíamos este encuentro como fruto del azar? ¿O sería el resultado de una serie de circunstancias? Ya sabemos la respuesta. Cada acontecimiento nace tras toda una serie de otros acontecimientos. Hay entonces una cadena continua de causas y de consecuencias. ¿Entonces, podríamos decir que exista una situación completamente inesperada? ¿O sería mejor hablar de situaciones cuyas consecuencias conocemos y de otras cuyas consecuencias desconocemos?

 


 

Huang Jin – La Haya / Países Bajos

 

¿Cómo nacen sus personajes, son inspirados por la vida real o por su imaginación?

 

Cuando escribo, me encuentro en una realidad mayor a la realidad cotidiana. Una realidad en la cual lo consciente y lo inconsciente son una unidad. Mis personajes y sus historias forman parte de esta gran realidad. El hecho de haber conocido o no a estas personas no tiene mucha importancia. Lo importante es saber que en el momento de crear cada personaje sucede uno o varios acontecimientos que atraen mi atención y a los que intuitivamente sabía que les daría un lugar en una de mis historias. Se puede decir que todos mis personajes me son inspirados por experiencias personales.

 


 

Cynthia Huaman – Lima / Perú

 

¿Cómo podemos enriquecer nuestras relaciones con los demás?

 

Me parece importante que podamos entablar conversaciones profundas sobre nuestro comportamiento y nuestras motivaciones. Sin embargo, veo que seguimos dedicándole poco tiempo. Nuestra época está caracterizada por la superficialidad. Podemos notarlo en nuestras conversaciones y relaciones sociales. Si bien es cierto que podríamos citar distintas causas, la rutina podría ser quizás uno de los motivos principales. Al conformarnos con una vida monótona, empezamos a desarrollar una actitud regresiva. Este comportamiento hace que nuestras relaciones sean superficiales. Podríamos entonces empezar por mostrar que anhelamos un poco más. Anhelar nos hace abrir los ojos hacia nuevas posibilidades. De manera que se produciría un intercambio de ideas con el que podríamos influir en los demás a que, a su vez, abran los ojos hacia nuevas oportunidades. Nuestras relaciones sociales tendrán así un mayor valor y nos estimularán a no conformarnos con esa pequeña realidad que ya conocemos.

 


 

Helena Campos – Valencia / España

 

Uno de los temas principales que aborda es el del destino. ¿Cómo lo definiría? ¿Cree que todos tenemos una misión en la vida?

 

Cuando hablo de destino personal, me refiero a un destino único para cada uno de nosotros. De hecho estoy convencido de que cada uno de nosotros posee cualidades muy específicas y una sensibilidad única. Todos tenemos la capacidad de crear algo excepcional. La búsqueda de nuestro destino sigue, claro está, un trayecto distinto para cada uno de nosotros. Un camino por el que debemos aprender a desarrollar realmente nuestros talentos innatos para evolucionar hacia nuestra verdadera unicidad. De esta manera aprenderemos a apreciar ese anhelo que le dará un sentido y un significado a toda nuestra vida. Toda vida que se caracteriza por un gran anhelo se trata de una misión en sí.