JUNIO 2011

 

 

Zacciah Blackburn - Nueva York / EEUU


¿Un místico también es un filósofo?


El misticismo no es ni una filosofía ni una doctrina, es una forma de experimentar el misterio al que no se puede acceder a través de los textos. Sin embargo, cuando el místico busca palabras para expresar sus conocimientos y describir su experiencia, se convierte automáticamente en un filósofo. Ciertamente, será un filósofo poco común, ya que le es imposible utilizar las leyes de la lógica. ¿Cómo podría describir de manera racional las experiencias que demuestran que el universo es la extensión de nuestro cuerpo y que podemos experimentar todas las maravillas del mundo en nosotros mismos?

 


 

Fernanda Gil - Madrid / España


¿Cuáles son, en su opinión, las principales causas de la intolerancia en la sociedad?


La mayoría de la gente se aferra a sus convicciones. Se dejan guiar por sus opiniones y sus creencias y no muestran ser de mente abierta. Generalmente, comparten estas convicciones con personas que se hallan en su mismo entorno, en su grupo, en su comunidad, en su cultura o en su propia nación. Estas convicciones están cargadas de emociones y por lo tanto establecen una relación profunda y compleja con la imagen que la persona tiene de sí misma. Para poder invertir el proceso de intolerancia es necesario volver a cuestionarnos nuestras opiniones y nuestras convicciones así como mostrar esa voluntad para unirse a los demás para que nuestras acciones contribuyan realmente para que aumente la tolerancia en el seno de la sociedad.

 


 

Eliza Dalian - Vancouver / Canadá


Sus historias tratan de "momentos luminosos". ¿Qué tienen de especial tales momentos?


Son momentos en los que nos enfrentamos a una realidad diferente. Vivimos un estado en el que nos sentimos en armonía absoluta con la realidad. Entonces, vivimos algo que se opone al conjunto de nuestros esquemas habituales. En nuestra vida cotidiana, no podríamos soportar por mucho tiempo una experiencia tan intensa, ya que se trata en realidad de sentir una libertad total. Nuestra mente no soporta este estado por mucho tiempo y nos hace volver a nuestra individualidad cotidiana. Tal individualidad se ve entonces influenciada por este estado, porque los momentos que denomino luminosos nos hacen conscientes de una nueva realidad. Luego de una experiencia de este tipo, somos capaces de ser más solidarios y empáticos con todos los seres.

 


 

Arora Charnita - Nueva Delhi / India


Quisiera hacerle una pregunta algo difícil, pero concreta. ¿Realmente podemos cambiar el mundo?


Mi respuesta es tan concreta como su pregunta: ¡Claro que sí! El mundo es un flujo de actos colectivos. Los hombres no son víctimas impotentes ante las circunstancias. Por otra parte, lo que llamamos "mundo" es en gran medida el resultado de los actos humanos. La actividad humana ha creado las circunstancias que se conocen hoy en día y por lo tanto el esfuerzo humano puede modificarlas en cualquier momento. Que esto sirva de inspiración para quienes no sólo tratan de explicar la realidad, sino también de cambiarla.