NOVIEMBRE 2013

 

 

Hans Van Melle - Hasselt / Bélgica

 

¿Por qué una persona que por un lado puede alcanzar niveles de consciencia muy elevados, por el otro puede perderse en deseos primitivos?¿Cómo podemos evitarlo?

 

Nuestra mente opera en varios niveles. Tales niveles son el resultado de nuestros lazos afectivos y de la manera en la que manejamos nuestras necesidades y nuestros sentimientos. Cuanto más enfoquemos nuestra atención en satisfacer nuestra esencia espiritual, tanto más nuestra mente perseguirá el sentido más profundo que podamos dar a la vida. Sólo a través de nuestro deseo espiritual podremos remplazar viejas costumbres por nuevas.

 


 

Fukuda Mahal - Sapporo / Japón

 

¿Lo que consideramos la verdad determina la realidad en sí misma?

 

La creencia deforma nuestra percepción de la realidad y en ningún caso forma la realidad en sí misma. La realidad no necesita ninguna forma para ser lo que es. Existe una única verdad absoluta que se encuentra en constante movimiento y, por lo tanto, se renueva a cada instante. Nuestras creencias son rígidas y no pueden aplicarse a lo que se encuentra en eterno movimiento. Una creencia no es más que un conjunto de teorías. Cuando consideramos nuestras teorías como verdades absolutas, tales hipótesis limitan nuestra visión de la realidad y no tienen ningún efecto sobre la realidad como tal. Cada hipótesis está predestinada a su destrucción definitiva, bajo la premisa de que lo que destruye siempre tiene un factor más elevado de verdad que lo destruido.

 


 

Adriano Rojas - Cali / Colombia

 

Al parecer vivimos en un mundo en el que quienes no respetan las leyes, ni las reglas son más exitosos y esto puede observarse prácticamente en todos los campos.

 

Hay una ley que sobrepasa todas las leyes y es la libertad. En la naturaleza es una realidad y también en las relaciones humanas. La libertad de pensamiento es más poderosa que cualquier protocolo o acuerdo que el hombre haya creado jamás. Una mente libre no se deja manipular por lo que digan los demás, ni por lo establecido por quienes dominan; una mente libre no se somete a ninguna regla religiosa que le sea impuesta; una mente libre no se deja limitar por argumentos, ni por críticas, ni incluso por el sentido que le da al respeto y a la moral. Sin embargo, permanece abierta a ideas nuevas que esas cosas puedan aportarle. Sólo de esta manera una mente libre se encamina hacia su liberación.