Promesa

 

 

En el paquete que recibió Uiara, la escritora brasileña, no constaba ni el nombre ni la dirección del remitente, sino una estampilla de Nueva Zelanda. La joven lo abrió igualmente, curiosa por saber su contenido. Vio una carta y un manuscrito.
 
 
Querida Uiara,

 

Espero que los recientes acontecimientos no te hayan alarmado. Tú misma esperabas grandes cambios y sabías que eran indispensables para que la humanidad se sintiera conmovida y así revelar la esencia de la vida. Sin embargo, el sufrimiento ha llegado a su fin. La inmensa transformación interior que se vive en estos momentos nos ha revelado a cada uno de nosotros el verdadero conocimiento. Desde hoy, cada uno de nosotros podrá empezar a buscar su deseo original, o bien, el objetivo de su vida.

 
De acuerdo a la promesa de Nathan, encontrarás en este paquete el manuscrito que reconstruye los acontecimientos que acaban de producirse. Te lo entrego en tus manos y te pido que lo reescribas con tus propias palabras dejando plasmada toda la creatividad que hay en ti. Te inspirarás más que nunca y muchos se sentirán atraídos por tu libro y se difundirá en proporciones asombrosas. Como podrás notar, Nathan no encontró un título para el manuscrito, con mucho gusto te concede ese honor.

 
Te deseo toda la inspiración del mundo y te informo de que Nathan y yo nos encontramos muy bien por aquí. Recibid, tanto tú, Amão y los tuyos, nuestro más sincero cariño.

 

Un grande y fuerte abrazo,
Sophie y Nathan
 
 
Uiara dedicó los días y las noches siguientes a escribir el libro. El título no le vino de inmediato; sin embargo, le mostró el libro a Amão que, después de leerlo, dijo lo siguiente: «Todos recordaremos esta historia como ¡la leyenda más extraordinaria de todos los tiempos!»