Relación

 

 

Mucha gente conocía a Catalina y la saludaban al pasar por la calle. Algunas mujeres le hablaban de sus problemas íntimos, a menudo eran problemas de pareja. Nathan, por discreción, siempre se excusaba y se apartaba a un lado. Por la tarde, cuando Lisa y Manuel se habían dormido, Nathan le dijo a Catalina que sentía curiosidad por saber por qué la gente le contaba sus problemas íntimos.
Catalina le comentó que un día le había dado unos consejos a una vecina y que sin duda eso había sido el principio. Añadió que no eran únicamente las mujeres las que le venían a pedir consejo. Los hombres también la consultaban, pero con más discreción, nunca en público.
─ ¿Y de qué te hablan? le preguntó Nathan
─ De problemas de todo tipo, pero que a menudo giran en torno al mismo tema. Mucha gente se había imaginado que su relación de pareja sería de otra forma. Pensaban haber descubierto el verdadero amor en su pareja, pero, con el tiempo se han ido desilusionando.
─ ¿Cómo puedes saber qué has encontrado tu amor verdadero?
─ Fácilmente, ¡un amor no es el amor verdadero si se transforma en sufrimiento cuando las circunstancias cambian!
─ Pero, ¿es que en una relación el amor y el sufrimiento no van siempre de la mano?
─ El sufrimiento aparece cuando la relación nace por la necesidad, cuando inconscientemente queremos poseer al otro y dominarle. Lo que ayuda a sostener la relación al principio es la necesidad de la que ha nacido, después la costumbre, pero al final, termina muchas veces en la soledad.
─ Y sin embargo, muchas relaciones parecen muy prometedoras al principio.
─ Al principio, los sentimientos amorosos son proyectados inconscientemente sobre la persona que has conocido.
─ ¿Quiere eso decir que entonces, en ese caso, el amor no es sincero?
─ El amor está siempre presente en nosotros mismos. No necesitamos de otro para experimentarlo.
─ ¿Quieres decir que no necesitamos a nadie más para sentir amor?
─ No. No necesitamos ir detrás de nadie y, sobre todo no debemos querer dominar a otra persona. Muchas personas creen, equivocadamente, que han encontrado el amor en otra persona; sin embargo, nadie puede darnos lo que no tenemos.
─ Y para ti, Catalina, ¿Qué significa una relación amorosa?
Catalina se tomó su tiempo antes de contestar para poder formular la respuesta correctamente.
─ Amar significa tomarse el tiempo de aprender realmente cosas sobre la otra persona, para conocerse mutuamente, pero sobre todo para encontrar la paz en la relación.
─ Entonces, pienso que tengo una relación amorosa con Sophie.
Catalina sonrió.
─ Todos tenemos una relación amorosa con todo el mundo, Nathan. Lo que hace que tu relación con Sophie sea especial es la intimidad que compartís.
─ ¿Cuál es el elemento más importante de una relación?
─ El atreverse siempre a reconocer la verdad del momento.
─ ¿La verdad del momento?
─ Es lo que aprendemos dando al otro la posibilidad de expresarse. Aunque lo desaprobemos, lo admiremos o estemos enfadados o contentos.
Cada día que pasaba, Nathan se convencía más de la gran sabiduría de Catalina. El hecho de haberla conocido no hacía más que reforzar su convicción de que siempre se encontraba con las personas adecuadas en el momento adecuado para adquirir los conocimientos que necesitaba.
─ Catalina, ¿sabías que íbamos a encontrarnos?
─ No, pero la primera vez que te vi sentí algo un poco extraño. Sabía que ese encuentro era especial y que había un gran significado en él.
─ Y según tú, ¿cuál es el motivo de nuestro encuentro?
─ Nos hemos encontrado para poder compartir nuestros pensamientos sobre la vida. Si compartimos nuestros conocimientos interiores, dispondremos de una percepción aún mayor y seremos capaces de cosas, aún más grandes.
Nathan encontró esta idea reconfortante. Dos días más tarde, Catalina y Nathan fueron a la costa de Veracruz con Lisa y Manuel. Catalina tenía las llaves de un chalet en la playa donde iban a pasar unos días. Después de haber dejado el valle de Puebla hacía Veracruz, atravesaron un magnífico paisaje montañoso antes de descender hacia el Golfo de México. Lisa y Manuel estaban deseando ir a nadar con Nathan. Una vez llegados al chalet, se lanzaron al agua inmediatamente y pasaron horas disfrutando en ella. Catalina se limitó a observarles desde la terraza, y se unió a ellos más tarde. Por la tarde, Catalina, Nathan y los niños se fueron a dar un paseo por el dique de Veracruz. El ambiente en esta villa mexicana era trepidante, marcado por las influencias caribeñas. Las gentes iban vestidas con elegancia, y bailaban frenéticamente en las terrazas.
Lisa y Manuel danzaban alegremente con todo el mundo. Sus discapacidades eran apenas visibles.
─ Estos dos niños tienen tal alegría de vivir, dijo Nathan. De ellos emana una gran felicidad. Es como si su minusvalía les empujara a usar sus talentos para expresarse de una forma diferente.
─ Han podido usar sus talentos siguiendo su energía motriz, replicó Catalina. Desde el principio de la vida, a todos nos mueve una necesidad innata de expresar nuestro carácter de seres únicos.
─ ¿Qué es lo que debemos hacer para descubrir nuestro modo de expresarnos?
─ El recuerdo de nuestras primeras ambiciones nos revela el talento del que disponemos para crear algo único sobre la tierra.
─ ¿Por qué, entonces, hay tan pocas personas que hayan logrado descubrir su verdadero talento?
─ Para encontrar realmente tu talento, hay que deshacerse de todo lo que nos impide sentir la energía motriz.
─ ¿La energía motriz? El viejo indio también la mencionó. Me dijo que esta energía era la madre de todas las energías, la fuerza que lo dirigía todo.
─ También es la energía que nos penetra interiormente. Dejando que esta energía nos dirija la vida, conseguimos lograr entender nuestro propio modo de expresión. Del mismo modo que Lisa y Manuel han entendido que debían expresarse de otra forma, y no con palabras.
Nathan comprendió que los niños eran un ejemplo vivo de lo que el viejo indio le había confiado. Ellos tenían sus discapacidades desde el nacimiento, pero sentían que éstas les animaban a dejar circular libremente la energía motriz. Ahora que ya habían superado sus limitaciones, podían continuar creciendo, dándole así un sentido más amplio a su vida.
─ El viejo indio me dijo otra cosa más, anunció Nathan.
Catalina escuchó con atención.
─ Según él, yo tengo una gran capacidad de dejar circular la "energía motriz".
Tras un momento en silencio, Catalina respondió:
─ Eso confirma la sensación que tuve cuando me encontré contigo la primera vez, cuando te sentaste a la mesa frente a mí.
Lisa y Manuel vinieron a buscarles para llevarles a la pista de baile. Se dejaron convencer y se pusieron a bailar con un grupo de lugareños. Tras la puesta de sol, Nathan y Catalina se sentaron en el chiringuito de la playa mientras que Lisa y Manuel jugaban con los otros niños. La mar estaba en calma. Con la mirada perdida en el horizonte, Nathan se había sumergido en sus pensamientos. Catalina se dio cuenta. Se levantó e invitó a Nathan a ir hacia el agua con ella.
─ ¿Estás intentando añadir nueva información a la que ya tienes? dijo Catalina.
─ En efecto, y también me hago ciertas preguntas, dijo Nathan.
─ Dime qué preguntas son, juntos encontraremos las respuestas.
─ ¿Puedes explicarme cómo sientes tú la energía motriz? preguntó Nathan.
Catalina se tomó un tiempo antes de responder:
─ Antes de nada, deberías saber que yo tampoco empecé a hablar hasta la edad de siete años.
─ Y eso es lo que te ha ayudado a penetrar en el mundo de Manuel y de Lisa.
─ Exactamente, y me esfuerzo por hacerles entender, a través de la música, la fuerza de cohesión que une todos los acontecimientos entre ellos.
─ ¿Has descubierto esto a través de la música?
─ En efecto, gracias a la música me he dado cuenta muy pronto de que esta energía se manifestaba a través de nuestra conciencia. Poco a poco, he llegado a una conclusión importante.
Nathan presentía que Catalina iba a desvelarle algo esencial.
─ He comprendido que esta fuerza debía, sin lugar a dudas, tener acceso a la memoria mundial.
─ ¿La memoria mundial?
─ Voy a intentar explicártelo lo mejor que pueda.
Nathan escuchaba con gran atención.
─ Si hay una fuerza que guarda la memoria de todo lo que ha pasado en el mundo, es porque en ella contiene toda la historia de la humanidad y del universo desde el origen del tiempo.
Catalina se calló para dejarle a Nathan reflexionar durante un momento sobre lo que le acababa de contar.
─ Cuando me convencí de ello, me interesé sobre todo en los mensajes que me venían del interior. Esto me ha permitido desarrollar una confianza que sobrepasa el miedo y la ignorancia.
─ Y, ¿has llegado a descubrir lo que constituye la esencia de tu ser?
─ En efecto, he sabido dejar paso a la energía motriz para desarrollar mis talentos.
Nathan sabía que el miedo y la ignorancia eran la base de lo que Songo llamaba la falta de armonía en la tierra. Sabía que si todo el mundo seguía la vía de la Conciencia, todo el mundo descubriría su esencia profunda y, como consecuencia de ello, desarrollarían su propio modo de expresión. La energía motriz podría así llevar a toda la humanidad hacia la armonía perfecta.
─ Te estoy muy agradecido, Catalina. Me has ayudado a comprender mejor cómo funciona el universo. Gracias a ti, podré seguir mi camino con aún más determinación.
─ Me alegra saber que podré contribuir al gran cambio del que hablaba el viejo indio.
Nathan tomó las manos de Catalina entre las suyas:
─ Catalina, ¿qué más sabes sobre este gran cambio?
─ Durante mi viaje, he sido testigo en muchos lugares de que la gente esperaba un cambio, pero nunca he logrado encontrar a nadie que pudiera llevarlo a cabo... hasta que te he encontrado.
No había acabado de pronunciar estas palabras Catalina, cuando una ola más grande llegó a mojarles los pies. Catalina exclamó entre risas:
─ ¿Pero te das cuenta de qué manera se manifiesta la fuerza que dirige tu vida?
Nathan pasó los días siguientes en Veracruz con Catalina y los niños. Cuando el momento de dejarles llegó, les anunció que deseaba seguir su exploración del país durante algunas semanas más, después de lo cual volvería a Ciudad de México. Catalina y los niños se despidieron de él y le pidieron que volviera a verlos pronto.
Nathan tomó el autobús hasta Mérida, dónde se quedó unos días. Desde allí, visitó las playas del Yucatán y pasó mucho tiempo reflexionando en el Mar Caribe, un mar cálido. Después viajó hacia el interior del país. Se proponía visitar el estado de Chiapas y a continuación dirigirse hacia el océano Pacífico. Durante este viaje descubrió montañas majestuosas, ríos y grandes lagos, y selvas tropicales que le impresionaron profundamente. Al llegar a San Cristóbal, visitó varios pueblos indios. La belleza natural de aquellos lugares y las comunidades indias y sus antepasados le interesaban mucho. Se quedo boquiabierto ante la talla de las ruinas que aún se podían ver, e intentando imaginarse el esplendor pasado de estos edificios y la magnificencia de la vida de la sociedad de aquella época.