Vigilancia

 

 

Songo le escuchó atentamente. Las experiencias de Nathan en el desierto habían despertado su atención de una forma especial.
─ Fue entonces cuando entraste en contacto con la conciencia superior. Este mundo no se esconde en el desierto, sino en nuestro interior, como ya te había dicho. Tus amigos se sirvieron de un viejo ritual para hacerte descubrir la fuerza, la magia y el misterio que están en tu interior.
Songo hizo una pausa.
─ Pero ten cuidado con todos aquellos que pretendan ayudarte a entrar en contacto con la fuerza interior, porque no todo el mundo es tan sincero como tus amigos en Marruecos.
Aquella fue la ocasión elegida por Songo para llevar a Nathan a una reunión de las que llaman espirituales, porque quería que se enfrentara con los peligros del adoctrinamiento de masas. La reunión tenía lugar en una localidad cercana a Ciudad del Cabo, donde a menudo tenían lugar eventos de todas clases. Miles de personas se habían reunido aquel día delante de una gran tarima desde donde los ponentes, a los que Songo trataba de magos experimentados, debían hacer sus presentaciones. Mientras esperaban al primero, Nathan y Songo entablaron conversación con algunas personas. A Nathan le sorprendió la subjetividad de su percepción. El primer ponente no empezó su presentación hasta primera hora de la tarde; Nathan y Songo escucharon atentamente todos los discursos. A Nathan le interesaba especialmente el efecto que las palabras de los ponentes ejercían sobre el público. Cuando el último ponente terminó su intervención, Nathan y Songo debieron esperar un poco antes de poder separarse del resto de los asistentes. Aprovecharon esta oportunidad para hacerle algunas preguntas a la gente. Las afirmaciones tan poco racionales que recibió en respuesta le hicieron tomar plenamente Conciencia de los peligros de los que Songo le quería proteger. Cuando llegaron al coche, Nathan se fijó en un poster lleno de fotos de grupos musicales de varios países del mundo. Songo lo observó atentamente y comentó que el espectáculo prometía ser interesante. Nathan se entusiasmó enseguida y decidió asistir a él.
En el camino de vuelta, Songo y él hablaron sobre sus opiniones de la reunión.
─ ¿Qué te han parecido las presentaciones?
─ Hoy he sido testigo de una violación de la Conciencia.
Songo, que apreciaba las palabras que Nathan había escogido, sonrió.
─ ¿Has reconocido el método utilizado?
─ Por la forma en la que los ponentes presentaban sus tesis, estaban manipulando las emociones del público. ¡Parecía que era una hipnosis colectiva!
─ En efecto, su meta es dominar el miedo y la felicidad de sus discípulos, sabiendo perfectamente que el gran número de espectadores amplificaría sus emociones.
Se sucedió un breve silencio. Nathan tomó plenamente Conciencia del peligro del que hablaba Songo, y al mismo tiempo, algo le inquietaba mucho: se dio cuenta de que era la totalidad de la humanidad a la que había que avisar.
─ Toda la gente con la que hemos hablado, dijo, se ha tragado todo lo que les decían.
─ ¿Qué has aprendido de nuestras conversaciones con la gente?
─ Que para ellos la vida espiritual consiste únicamente en ejecutar las obligaciones que se les han impuesto. Y la actitud de la mayoría de los discípulos es comparable con la de los borregos que van al matadero, que se limitan a ir detrás del pastor y del rebaño.
Ya estaba entrada la noche cuando Nathan y Songo volvieron, sin embargo estaban totalmente despejados y decidieron sentarse en el jardín. Songo fue a por bebidas y algo para picar, y continuaron hablando bajo el cielo estrellado. Songo sabía lo que le rondaba por la cabeza a Nathan después de su última conversación y le habló sobre ello.
─ Me he dado cuenta de que estabas pensando sobre los efectos del adoctrinamiento practicado a gran escala.
─ Me temo que cuando se nos priva de la libertad de pensar, es imposible mantener el espíritu crítico.
─ ¿Y cuáles son las consecuencias en tu opinión?
Nathan reconocía a su padre en la forma en la que Songo le hacía las preguntas. Este enfoque le había permitido sacar el máximo partido de su facultad de pensar para descubrir las grandes verdades. Asimismo, le demostraba que lo que Songo le quería hacer entender era de suma importancia. Se tomó el tiempo de reflexionar a fondo sobre la respuesta que iba a dar.
─ La consecuencia de ello es que la gente ya no es capaz de decidir por sí misma lo que le conviene. Modifican su conducta para adaptarse a lo que los demás esperan de ellos y justifican esta actitud mediante argumentos estudiados.
Nathan, dijo Songo con un tono grave, ¡esto que me estás diciendo es la base de la falta de la armonía en la tierra!
Hubo un momento de silencio, después Songo le habló a Nathan con una voz dulce.
─ ¿Qué sentimiento te produce, Nathan?
─ Un sentimiento de injusticia hacia todas las víctimas de estos charlatanes y las víctimas que ellos producirán después.
─ ¿Nada más?
─ Lo mismo que siento siempre ante la injusticia, ¡el deseo de acabar con ella!
Songo posó la mano sobre el brazo de Nathan y se dirigió a él de nuevo en un tono grave. Nathan se dio cuenta de que iba a decirle algo muy personal.
─ Cuando vas a contracorriente de la opinión general, siempre debes armarte de coraje. El coraje incluye resistencia, esperanza y una confianza ilimitada en el éxito de tu empresa.
Las palabras de Songo tuvieron el mismo efecto en él que las de Sanah. Su fuerza creadora se manifestaba para hacerle comprender hasta qué punto este mensaje era importante. En aquel momento se dio cuenta de que Songo poseía el mismo poder que Sanah.
─ No dejé que se me notara, pero ya en nuestro primer encuentro en la exhibición me di cuenta de que eras ¡un ser excepcional!
Nathan se tomó unos momentos para reflexionar.
─ ¿Viniste para conocerme?
─ Fueron las esculturas de Sophie las que me condujeron hacia ti. Cuando te vi, reconocí tu esencia y me di cuenta de que te salías de lo ordinario.
Songo todavía tenía su mano sobre el brazo de Nathan y de nuevo sus palabras llegaron a lo más hondo de él. Se quedó un momento reflexionando para tener una idea más clara.
─ ¿Mi esencia, mi excepcionalidad? preguntó. ¿Me puedes decir algo más sobre este tema?
Songo vaciló un momento antes de continuar.
─ Tu esencia es el símbolo de la pureza y de la receptividad. Cuando observas a las personas, siempre aspiras a lograr su libertad.
Se hizo el silencio y Songo retiró su mano del brazo de Nathan.
Nathan tenía la cabeza llena de pensamientos a los que no dejaba de dar vueltas. Intentaba recordar todas las conversaciones que había tenido con todos aquellos que se habían dado cuenta de su carácter excepcional. Songo se calló de nuevo para dejarle reflexionar.
Tras unos momentos, Nathan continuó.
─ Acabas de hablar del éxito de mi empresa. ¿Qué quieres decir exactamente?
Songo esperó un momento antes de contestar para poder formular la respuesta correctamente.
─ Has sabido desde muy joven que todo es parte de un todo. Después aprendiste que todo en este conjunto está compuesto de energías. Y por ello entiendes mejor como funcionan estas energías y su relación entre ellas. ¡La continuación de tu viaje te enseñará lo que une a todo este todo!
Nathan reflexionó.
─ ¿Hablas de la fuerza que reagrupa a todos los elementos entre ellos?
─ Mantente receptivo durante el resto de tu viaje, estate preparado y se accesible, y ¡comprenderás lo que aún te queda por comprender!
─ ¿Por qué no tengo aún una explicación?
─ Todavía tengo un consejo para ti. Ármate de paciencia y acepta que no lo sabes todo y entonces, ¡lo verás todo más claro!
Esta conversación con Songo era la más seria que Nathan había tenido con él desde que se conocieron. Sabía que Songo había cumplido con su tarea. Gracias a él, su concepción de la finalidad de su vida se había enriquecido. Había aprendido las lecciones indispensables y podía continuar su camino. A la semana siguiente, Nathan fue al festival de música del mundo. El tiempo era magnífico y había grupos del mundo entero. El público cantaba y bailaba, y todo el mundo estaba de un humor excelente. Al terminar la tarde, actuó una compañia de danza de Latinoamérica compuesta por un grupo diverso y abigarrado de bailarines brasileños y caribeños. Nathan, que adoraba el baile, apreció este espectáculo en su justo valor y la coreografía le encantó. La idea de armonizar los estilos diferentes era verdaderamente magnífica. El origen africano de los estilos de danza de América Latina se manifestaba de manera magistral, haciendo las delicias del público.
Un poco más tarde, Nathan fue a por comida a uno de los tenderetes. Mientras hacía cola, se dio cuenta de que las dos chicas que estaban justo detrás de él eran dos de las componentes de la compañía de danza que tanto le había impresionado. Por su acento español, se dio cuenta de que eran cubanas. Aprovechó la ocasión para felicitarles por su representación. Las chicas le dieron las gracias y le comentaron que era la coreógrafa, una argentina, la que merecía casi todas las felicitaciones. Cuando llegó al mostrador, Nathan pidió su comida y buscó una mesa para sentarse. Las dos chicas le siguieron y le invitaron a sentarse con ellas. Nathan aceptó la invitación y las siguió. Así fue como conoció a varios bailarines de la compañía y a Catalina, la coreógrafa. Felicitó al grupo y se sentó delante de Catalina, que andaba por los cuarenta, tenía el cabello largo y castaño y un cuerpo atlético.
Ella atravesó a Nathan con la mirada. Parecía que le interesaba.
─ Hablas el español perfectamente, le dijo ¿De dónde eres?
─ Mi padre es español y yo he pasado a menudo temporadas allí.
─ Me alegra de que te haya gustado nuestro espectáculo. Estoy muy orgullosa de mis bailarines, se han esforzado mucho.
─ También usted tiene motivos para estar orgullosa de sí misma. La manera de la que ha sabido fusionar todos estos estilos en un conjunto armonioso y sorprendente.
─ Muchas gracias.
Catalina se levantó de la mesa excusándose.
─ ¡Vuelvo enseguida!
Uno de los bailarines tomó la palabra.
─ Catalina es una coreógrafa maravillosa, pero sobretodo es un ser fantástico que posee la extraordinaria capacidad de hacernos dar lo mejor de nosotros.
Y después, una de las bailarinas intervino.
─ Durante los ensayos, ella no dejaba de decir: "Construye tus movimientos con lo que tienes en tu interior y ¡descubre así tu riqueza interior!
Otra bailarina añadió.
─ ¡Sus palabras nos han dado tanta energía y tanta confianza en nosotros mismos!
El bailarín volvió a intervenir.
─ No hemos hecho más que ensayar unas pocas semanas en México, pero hacíamos progresos enormes día a día.
─ ¿En México? preguntó Nathan.
─ La escuela de danza de Catalina se encuentra en Ciudad de México, allí hemos podido ensayar todos.
─ Desafortunadamente, el cuento de hadas se termina.
Otro bailarín quiso añadir algo más.
─ Esta experiencia nos ha aportado mucho a todos, tanto sobre el plano profesional como sobre el plano personal, y realmente me ha cambiado la vida en poco tiempo. Ahora me siento más enriquecido interiormente.
Nathan se dio cuenta de cuanta admiración sentían los bailarines por Catalina y cuanto lamentaban que su aventura se fuera a acabar pronto. Se había convertido en una especie de madre para ellos. Comprendió que habían vivido una maravillosa experiencia juntos. Catalina había conseguido en sólo unas semanas crear un vínculo muy fuerte entre ella y sus bailarines. Ya estaba de vuelta y tomó de nuevo asiento. Nathan se dio cuenta de que ella andaba absorbida en sus pensamientos.
Él quiso hacerle pensar en otras cosas haciéndole ver hasta qué punto la admiraba la compañía.
─ Catalina, ¡la compañía se deshace en alabanzas y te estiman mucho!
Al igual que los miembros de la compañía, Catalina parecía muy emocionada.
─ Son todos unos tesoros, dijo ella. ¡nunca olvidaremos este periodo!
─ No, ¡no lo olvidaremos nunca! repitieron los bailarines.
Catalina le preguntó a Nathan el por qué de su presencia en Sudáfrica. Nathan les habló de su viaje mientras comía. Todos los miembros del grupo le escucharon atentamente. Después de la comida, Catalina le propuso que se quedase con ellos durante el festival, que continuó durante toda la noche. Mientras tanto, Nathan y Catalina empezaron a conocerse mejor. Era evidente que sentían cierto interés el uno por el otro.
Cuando se despidieron al final del día, Catalina invitó a Nathan a visitarla en México.
─ Espero que los caminos secretos de la pasión no te fallen durante tu viaje.
Nathan anotó su dirección y número de teléfono, y prometió que se lo pensaría.
Ya de vuelta en casa, le contó a Songo lo que había pasado durante el día.
─ ¿Qué te parece? le preguntó a Songo, sintiendo curiosidad por saber lo que opinaba al respecto.
─ Todo lo que te empuja a pensar tiene una finalidad, Nathan.
─ ¿Crees que debería aceptar su invitación?
Viendo su entusiasmo, Songo se dio cuenta de que una respuesta era innecesaria.
─ Cuando ya has tomado una decisión en lo más profundo de ti mismo, es sólo una cuestión de tiempo antes de que la des a conocer.
Nathan ya estaba tan familiarizado con la forma extraña que Songo tenía de expresarse, que enseguida entendió lo que quería decir. Al día siguiente, Nathan fue en coche al hotel en el que se hospedaban Catalina y los bailarines, y le informó de su decisión. Diez días antes de fin de año, Nathan y Songo estaban en el aeropuerto de Ciudad del Cabo despidiéndose. Nathan le dio las gracias a Songo y le prometió que seguiría en contacto. El viaje sería largo y con muchas paradas.